martes, 12 de diciembre de 2006

El temor al conflicto

Existe una raza muy especial de responsables de IT o areas subordinadas. Realmente esa raza se ha extendido a múltiples departamentos y unidades de negocio de diferentes empresas.

Se trata en general de personas que no suelen tener mucha idea de lo que hablan, pero lo hacen de una manera autoritaria, agresiva, vehemente... en fin, variables que superan con creces a otras como conocimiento, sentido común, respeto a las opiniones, etc.

En un entorno inmaduro como en el que nos movemos, en el que habitualmente hay bastante rechazo al conflicto, triunfan los mentirosos y los despotas.

Los mentirosos triunfan porque el mar de ambigüedad y desconocimiento que muchas veces rodea las cuetiones tecnológicas o metodológicas no da pie a discusiones serias, en las que se puedan defender o atacar argumentos de manera relativamente sólida. Ahí ganan los mentirosos sutiles, los que no parece que mienten, o si lo parece, mejor creerse lo que dicen por evitar un conflicto absolutamente esteril.

Al igual que los mentirosos, los despotas triunfan porque son capaces de imponer sus ideas u opiniones a fuerza de agresividad y rudeza. Ahí, por evitar conflictos en este caso más desagradables, también ganan ellos.

Normalmente, los mentirosos suelen estar en la trinchera del proveedor, en forma de comerciales o consultores 'galácticos'. Por el contrario, despotas los solemos encontrar en clientes finales, tomando forma de directores de area, unidades de negocio, responsables de factorías de software y un largo etcétera.

Lo peor es cuando se juntan mentirosos y despotas; en ese momento, el espéctáculo está asegurado. Habitualmente, suelen juntarse en el proceso de venta o en el proceso de cierre de los proyectos, es decir, cuando nadie quiere conflictos, es más, cuando todo el mundo los teme.

Así, los mentirosos venden proyectos a base de falsedades, las cuales son matizadas (normalemente para mal) por parte de los despotas, porque si no, no hay trato.

3 comentarios:

Sergio dijo...

Cuando un mentiroso y un despota se juntan, el mentiroso tiene todas las de ganar, porque la mentira requiere menor energía y siempre se pueden generar nuevas mentiras para matizar o tapar las anteriores. Por el contrario, el despota sufre del síndrome de "Pedro y el Lobo", y tras varios escándalos demasiado seguidos, nadie le toma en serio.

Así, cuando el conflicto evoluciona, el déspota necesita aliados para ocultar su cada vez más evidente incompetencia. Paradojícamente, su aliado natural es el mentiroso (la incompentencia se camufla mediante mentiras que a su vez no se pueden detectar en medio del escándalo).

Lo que es seguro es que en tal situación las culpas no van a recaer sobre ninguno de estos dos, sino sobre alguna víctima inocente. Se recomiente utilizar el patrón de "to er mundo e güeno" (basado en el halago indiscriminado) y el patrón "Julio Verne" ("somos unos adelantados a nuestro tiempo y si fracasamos es porque la organización no esta preparada", pausa dramática, suspiro).

Sergio dijo...

Ante la imposibilidad de demostrar que algo es mentira en un entorno donde reina la incompetencia, a un mentiroso aislado se le puede aplicar el patrón "Sísifo".

Esto consiste en halagarle y pedirle que desarrolle sus propuestas con cada vez más detalle. Aunque sea inconscientemente, el mentiroso sabe que su propuesta no merece tal cantidad de trabajo (sobretodo por su parte) y acabará desistiendo para aplicar sus mentiras en otro entorno.

b dijo...

La verdad es que el mundo ha estado lleno de conflictos y creo que esto está montado para que los siga habiendo, vereis, los mentiros y déspotas son una salsa agregada a este guiso, que como cualquier guiso que se precie no admite ser regado con caldos agrios y caducados.
Porque estos mentirosos compulsivos sin escrúpulos son el cancer de esta sociedad y lejos de mantenerse hacen involucionar a la gante que está a su alrrededor.
Pero me alegra saber que aun así hay personas que con ese lastre AVANZAN.
Perdonar que me entrometa, pero me ha gustado el debate, y la palabra "Sísifo".
chao