sábado, 17 de febrero de 2007

Repetibilidad

Supongamos que somos los responsables en una organización de que se lleven a cabo un conjunto de tareas. Lo más probable es que nos interese que se realicen bien. Existen dos métodos simples para que las cosas se hagan bien: el primero es hacerlas nosotros mismos y el segundo es encargárselas a personas de nuestra confianza. A posteriori, tenemos las mismas dos opciones para asegurarnos de que las cosas realmente se hicieron bien: revisarlas nosotros mismos o que lo haga alguien de nuestra confianza.

¿Pero qué pasa si no tenemos tiempo o conocimientos para revisar la ejecución de las tareas o el resultado de las mismas? ¿Y si tampoco conocemos a alguien de confianza para que lo haga por nosotros? Siempre está la posibilidad de contratar a alguien, pero pagar a alguien es un poco como pagar a una prostituta: nos va a dar lo que queremos, si gastamos mucho dinero podremos presumir de con quién hemos estado... pero lo más probable es que todo sea fingido. Siguiendo con el símil, existe la alternativa de la boda: ofrecer una posición permanente, seguridad y buenas condiciones. Pero como en los matrimonios, la rutina, la desgana y las recriminaciones están a la vuelta de la esquina.

Y eso es porque la revisión de la calidad del trabajo no es el la labor más excitante ni la más reconocido. Sobretodo porque es un montón de trabajo que requiere un montón de personas. Y cuando una tarea -que, seamos francos, proporciona un valor tan discutible a la organización por no hablar a corto plazo- requiere muchas personas altamente cualificadas lo que se suele hacer es contratar a unos pocos, menos preparados y con la finalidad de explotarlos.

Así, en el mejor de los casos, nos encontramos con un grupo de revisores de la calidad descontentos, mal pagados y con demasiado trabajo. En tales condiciones, lo único que se puede pedir es que al menos su trabajo sea sencillo. Idealmente la revisión de la calidad estaría totalmente automatizada pero no siendo así es imprescindible que las tareas manuales sean repetitivas: no sé le puede pedir a una persona que revise hoy el ensamblado del SEAT Panda y mañana la traducción al japonés de su manual de usuario.

Es decir, para que una persona que no esté especialmente preparada y motivada sea capaz de controlar la calidad es necesario que los productos y actividades sean siempre iguales. Una gran variedad en los procesos de desarrollos o las tecnologías de desarrollo que utilizamos nos condena a utilizar controles de calidad genéricos -incapaces de tratar gran parte de los problemas en su origen.

Así, la introducción de una nueva tecnología supone un cambio en el proceso de desarrollo y una merma de nuestra capacidad para controlarlo. El coste que de esto se deriva ha de ser tenido en cuenta antes de introducir nuevas herramientas (o utilizar nuevos proveedores).

Tendencias:

1) Metodologías OpenSource como instancias de los estándares de calidad. Basta de pagar a las grandes consultoras por procesos propietarios cuya calidad queda fuera de nuestro control.
2) Extensiones asfixiantemente específicas de 1) para soluciones tecnológicas concretas. Basta de pagar a nuestros empleados por el "tuning" de arquitecturas y metodologías, y
3) Automatización de 1) y 2).